
Emmanuel Serra y Erik Zuckermann de Homme Luxury Barbers
L´BEAUTÉ HOMME | 03 Agosto, 2026
Emmanuel Serra y Erik Zuckermann de Homme Luxury Barbers

Publicado el: 03 de agosto de 2026
Este artículo fue publicado originalmente por L´BEAUTÉ HOMME.

Homme nació para quienes disfrutan cuidarse, pero también para quienes aún no sabían que lo necesitaban. Una década después, su visión del grooming masculino demuestra que el verdadero lujo no está únicamente en el servicio, sino en la experiencia que lo rodea.

L’BEAUTÉ HOMME: Homme siempre habla de lujo y experiencia. Para ustedes, ¿qué define realmente una experiencia de lujo?
ERIK ZUCKERMANN: Creo que muchas cosas forman parte del lujo, porque para cada persona significa algo diferente. Hay quien valora que el tiempo es dinero y aprecia poder entrar a una cabina y salir una hora y media después con el pelo, la barba, las manos y los pies listos, algo que difícilmente podría hacer en otro lugar. Hay quien valora la privacidad de tener un espacio propio, sin compartirlo con nadie. Y también está quien convierte este lugar en su santuario.
Lo que sí escuchamos constantemente es que el servicio hace la diferencia. No solo por el nivel técnico, sino porque desde que cruzas la puerta te hacen sentir como en casa. Esa también es una parte muy importante del lujo.
Emmanuel Serra: Yo diría que la personalización. Todo aquí está hecho a la medida.
Muchas veces nos preguntan cuáles son los cinco cortes de moda que hacemos en Homme y la respuesta es que no existen. Cada cliente tiene necesidades distintas. Hay que entender la forma de su cara, la densidad de su pelo, sus hábitos y su estilo de vida antes de recomendarle algo. Nuestro trabajo es recomendarle lo que mejor le funciona, no simplemente replicar una foto.
Lo mismo sucede con la barba, los faciales o cualquier otro servicio. Nuestra cosmiatra analiza la piel y detecta necesidades que muchas veces el cliente ni siquiera sabía que tenía. Queremos acompañarlo para que todo lo que haga aquí realmente se refleje cuando salga.
Erik Zuckermann: Hay una frase que usamos mucho con todo el equipo: el lujo es la anticipación.
El lujo es llegar a un lugar donde ya se están anticipando a tus necesidades. Que sepan cómo te gusta el café, que recuerden cómo tomas una bebida, que carguen tu celular antes de que lo pidas o que detecten una necesidad estética antes de que tú mismo la notes.
Si un barbero observa que un cliente tiene las manos muy maltratadas, puede recomendarle un tratamiento. Si detecta una necesidad en la piel, puede explicarle por qué le conviene determinado facial o determinado producto. Eso también es anticiparse.


También está el tema de la privacidad, que parece ser un elemento muy importante dentro de Homme.
Emmanuel Serra: Totalmente. Entendemos muy bien que no está en el ADN del hombre compartir esos momentos de cuidado personal con otros hombres.
Las mujeres disfrutan mucho ir juntas a hacerse las uñas, platicar y convivir. En el universo masculino normalmente no sucede así. Hay servicios que muchos hombres simplemente no se harían si no existiera una cabina privada.
Piensa en un matiz de canas, una depilación de nariz o de orejas, o incluso algunos procesos de coloración. Son cosas que probablemente no quieres hacer sentado junto a otra persona.
Erik Zuckermann: Siempre decimos que el hombre quiere verse bien, pero no quiere que se sepa el secreto de cómo se ve bien.
Durante muchos años los hombres éramos prácticamente invitados dentro de espacios diseñados para mujeres. Entrábamos a una estética femenina a hacernos un facial, las manos o cualquier otro tratamiento, pero todo estaba pensado para ellas.
Nosotros diseñamos esos mismos servicios específicamente para el hombre. Un manicure masculino no es igual que uno femenino. La piel es distinta, las uñas son diferentes, el uso que damos a las manos también cambia.
Emmanuel Serra: Exactamente. Por eso ni siquiera hablamos de manicure o pedicure; hablamos de cuidado de manos y cuidado de pies. Nuestros faciales también están diseñados para la piel masculina.
Y hay algo que también ha cambiado mucho en estos diez años: hoy el hombre entiende que verse bien también significa sentirse bien.

En esta década también ha cambiado el hombre. ¿Cómo describirían al cliente que llegaba cuando abrieron la primera sucursal frente al que entra hoy?
Emmanuel Serra: Creo que hemos acompañado al hombre que siempre ha querido verse impecable, pero le facilitamos el camino. El hombre que se cuida, que invierte en un buen guardarropa, en un buen reloj o en un buen par de zapatos, también quiere el mejor corte de pelo, los mejores productos y el mejor servicio.
Homme nunca ha sido solamente una barbería. Antes de nosotros, un hombre que quería atenderse de pies a cabeza tenía que ir a varios lugares distintos: uno para el pelo, otro para la barba, otro para las manos, otro para los pies, otro para un facial o para la depilación. Era muy complicado dedicarle ese tiempo al cuidado personal.
Lo que hicimos fue reunir todas esas necesidades en un solo lugar. Además, muchos de nuestros servicios pueden hacerse de manera simultánea. Mientras te cortas el pelo puedes hacerte las manos o incluso los pies. En menos de cincuenta minutos puedes salir con tres servicios terminados, algo que antes implicaba mucho más tiempo y visitar distintos lugares.
Erik Zuckermann: También hay algo muy interesante. No solamente atendimos al hombre que ya tenía ese estándar de cuidado personal; creo que también abrimos una nueva brecha.
Había muchos hombres que simplemente iban a cortarse el pelo al lugar de siempre, porque les quedaba cerca o porque conocían al barbero. Lo que hizo Homme fue convertir ese momento en una experiencia. Creamos un espacio diseñado completamente para el hombre, desde la estética hasta la forma en que se vive el servicio.
Muchos llegan únicamente por un corte de pelo y terminan descubriendo otros servicios que jamás habían considerado. Empiezan haciéndose las manos, luego un facial, después el cuidado de los pies o algún otro tratamiento.
Emmanuel Serra: Muchos clientes nos dicen: “¿Por qué me enseñaste esto? Ya no puedo regresar a lo de antes”. Y creo que eso resume muy bien lo que hacemos.
Al hombre que siempre quiso cuidarse le resolvemos el problema, pero también hay muchos que descubren aquí una nueva forma de hacerlo. Nosotros apostamos por dos cosas: resultados extraordinarios y una experiencia extraordinaria.
Al final, yo siempre hago la misma pregunta: ¿a quién no le gusta verse increíble? Y, además, ¿a quién no le gusta pasarla bien mientras hacen que se vea increíble? Creo que esa es la combinación que define a Homme.
Después de diez años construyendo Homme, ¿cuál ha sido el aprendizaje más importante como fundadores? ¿Qué le dirían hoy a los Emanuel y Erik que estaban por abrir la primera sucursal?
Erik Zuckermann: Suena muy cliché, pero nada sucede exactamente como lo imaginas. Todo lo que esperas sobre cómo va a evolucionar un negocio cambia en el camino. Hay cosas que puedes controlar y muchas otras que no.
Para mí, el mayor aprendizaje ha sido desarrollar flexibilidad. Siempre pongo el mismo ejemplo: si Amazon hubiera decidido seguir vendiendo únicamente libros, hoy no sería la empresa que conocemos. Nosotros también entendimos que había que ir modificando muchas cosas conforme el mercado cambiaba.
Hoy seguimos haciéndonos preguntas. ¿El siguiente crecimiento debe estar en México o fuera del país? ¿Cuál es el siguiente paso para Homme? Lo más importante es entender que nunca se trata de lo que tú quieres, sino de lo que quiere el mercado.
Nuestro mercado son los hombres y siempre nos hemos movido escuchándolos. ¿Qué necesitan? ¿Qué podemos hacer mejor? ¿Cómo debemos evolucionar? Por más que uno tenga una idea muy clara, si el mercado te está diciendo otra cosa, hay que saber adaptarse.
De hecho, la idea de Homme nació el día que acompañé a una exnovia a depilarse. Vi que había algunos hombres en un lugar completamente diseñado para mujeres y pensé: “Hace falta un espacio pensado para nosotros”. En ese momento creí que la depilación sería una parte muy importante del negocio, pero el mercado terminó enseñándonos otra cosa. Descubrimos que el verdadero corazón de Homme seguía siendo el pelo y la barba, pero dentro de un concepto completamente distinto.
Encontramos un espacio que nadie estaba ocupando: el grooming masculino desde una perspectiva de ultra lujo. Lo mismo sucedía en la moda, la hotelería o los restaurantes, pero nadie lo había llevado a este segmento. Por eso, cuando nos preguntan quién es nuestra competencia, la realidad es que no tenemos una competencia directa. Las barberías no lo son, los salones tampoco. Somos una mezcla de muchas cosas y creo que ahí está nuestra fortaleza.
Emmanuel Serra: Yo, más que darles un consejo, les recordaría que esto nunca ha sido acerca de nosotros, sino del cliente.
En el mundo de la belleza, la moda o la estética es muy fácil que aparezca el ego y creer que uno decide hacia dónde va todo. Pero la realidad es otra. Lo importante siempre es la experiencia del cliente. Que él salga viéndose bien, sintiéndose bien y disfrutando el proceso. No se trata de demostrar qué tan buen barbero soy o qué tan bonito es el espacio.
Nuestro trabajo realmente empieza cuando el cliente sale de aquí. Cuando llega a cenar con su pareja, cuando se va de viaje, cuando alguien le dice que se ve increíble o cuando simplemente se siente mejor consigo mismo. Ahí es donde nuestro trabajo cobra sentido.
Muchas veces la gente piensa que invertir en un buen corte de pelo o en el cuidado personal es un lujo innecesario. Yo siempre digo que un saco muy caro puede quedarse semanas en el clóset y un reloj tampoco lo usas todo el tiempo. En cambio, tu pelo, tu barba, tus manos y tu imagen te acompañan las veinticuatro horas del día, los trescientos sesenta y cinco días del año. Es el marco de tu cara, es lo primero que ve la gente.
Erik Zuckermann: Al final construimos algo que empezó siendo una idea y hoy es una realidad. Más allá de abrir sucursales, lo verdaderamente satisfactorio es haber creado un concepto que se convirtió en una referencia dentro de su categoría.
Lo más valioso es que cada persona que entra a Homme nos confirma que vamos por el camino correcto. Eso es lo que realmente valida todo el trabajo de estos diez años.

Después de convertirse en una referencia del grooming masculino, ¿qué representa para ustedes la apertura de Homme Luxury Barber en Prado Norte?
Emmanuel Serra: Era el siguiente paso lógico en nuestro crecimiento. Las Lomas es un punto intermedio entre nuestras otras dos sucursales y era un lugar donde hacía falta un espacio como el nuestro. El mercado nos lo dictó. Muchos de nuestros clientes encontraban complicado bajar a Polanco o subir a Arcos por el tráfico de la Ciudad de México, así que era evidente que teníamos que acercarnos para seguir ofreciendo un servicio de excelencia a un mercado que nos lo estaba pidiendo.

